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Deja cantar a la muerte sandra-andres-belenguer
Titulo
Deja cantar a la muerte
Idioma
Castellano / Español
Categoria
Literatura Juvenil
Editorial
Planeta
Paginas
362
ISBN
8408207989
Comentarios
6
Fecha
Etiquetas
Juvenil
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Resumen y Descripción

Un ángel, un corazón sufriente, una música que une dos mundos: el amor o la música... una novela inspirada en el Fantasma de la Ópera... Después de la muerte de sus padres, su gran apoyo, Christine se siente incapaz de luchar por su sueño: la música. Sólo se siente libre durante las excursiones secretas que hace con amigos en el metro parisino... En este universo, alguien la escuchó cantar: un ser escondido detrás de una máscara, repudiado por todos, que, impulsado por su voz y el deseo de romper su soledad, la ayudará a superar sus miedos.

Información sobre el autor y escritor

Sandra Andrés Belenguer

Nacionalidad: Española Nacido en: Zaragoza, 1982 Sandra Andrés Belenguer (Zaragoza, 1982) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, carrera que eligió por su pasión por la literatura. Lectora experimentada, su formación literaria comenzó a muy temprana edad con los grandes clásicos. Es crítica literaria en el periódico El Heraldo de Aragón. Su pasión por la leyenda del Fantasma de la Ópera la llevó a escribir un ensayo sobre la obra de Gastón Leroux y la comedia musical de Andrew Lloyd Webber en 2000. Ha visto representaciones teatrales de muchas escenas en todo el mundo. Durante años, investigó esta historia, incluso visitando la Ópera Garnier de París, siendo actualmente una referencia mundial en este tema bajo el seudónimo de Ladyghost. Con este nombre escribe en el sitio web Ladyghost.com, un portal especializado en la historia del Fantasma de la Ópera que ha recibido más de 21.000.000 de visitas desde su creación. Es autora de las novelas infantiles "El violín negro", "La Hija de los Sueños" (finalista en la segunda edición del Premio de Literatura Infantil As de Picas organizado por la Editorial Viceversa y PlayStation), y su segunda parte, "El Despertar del Mal" (2012). +
Sandra Andrés Belenguer

Reviews del público

Si quería leer Deja cantar a la muerte, no era sólo porque se trataba de volver a contar El fantasma de la ópera, sino también porque sabía que Sandra había hecho todo lo posible para reinterpretar la historia por la que ella misma está enamorada. Al final, ella también me atrapó a mí. Hoy, Christine asiste a una escuela de danza y arte y se prepara para el sueño de su vida, pero está vacío: desde que perdió a sus padres, siente que esto no es suficiente y que la burbuja en la que vivió ha estallado. Por lo tanto, no está rindiendo lo suficientemente bien en clase porque no encuentra la fuerza que necesita para volar. Por otro lado, Erik vive en las catacumbas de París y no sale al sol porque toda su vida le han dicho que estaba maldito, que no había nacido para ser visto o tratado por el rostro que lo acompañaba desde el nacimiento de su madre. Sin embargo, y a pesar de su maldición, Erik tiene una voz que podría destruir a los propios dioses. Así, sin que ninguno de ellos se dé cuenta, sus vidas se unirán cuando Christine visite las catacumbas en una noche de fuga y cante, abriéndose de par en par y alejándose de la oscuridad que estaba arrastrando. A partir de ese momento, Erik entrará en una relación con el protagonista del master-estudiante que evolucionará hacia un amor que bien puede ser prohibido, aceptado u obsesivo. Me encantó el libro porque Sandra, a través de la narración, consigue hacerte sentir todo lo que piensa la protagonista, lo que sufre y ama, lo que son sus sueños y miedos... Porque los sentimientos en Deja cantar a la muerte son tan importantes como la historia misma. La verdad es que el autor logra captar todos los matices de las descripciones que hicieron que mi piel se elevara o que mis lágrimas saltaran. La narración es lenta debido a estas descripciones, pero hace que el escenario esté tan bien explicado que me sentí como si estuviera al lado de Christine en las catacumbas, en las aulas o en las calles de París. Sin embargo, y aunque me costó mucho al principio, Sandra logró que me enamorara de sus palabras como si fuera el rostro escondido detrás de la máscara, guiándome hacia el abismo. Hay escenas clave de la historia original que Sandra transporta al libro con una magia impresionante, como en el caso de Erik que arrastra a Christine a las catacumbas por primera vez. Todo esto evoca el éxtasis de Persefone y se reduce a algo que yo amaba: Christine es la vida radiante y Erik es la muerte en la oscuridad. Otro aspecto importante del libro es la psicología de los personajes, que está tan bien manejada que tienen la impresión de que siempre los has conocido. Podía percibir la ansiedad de Christine como si fuera mía mientras yo sufría de la tristeza de Erik por vivir en el metro de París. Yo mismo me enamoré de este fantasma y sufrí lo que sufrió Christine. Creo que por eso Let Death Sing es un libro que se vuelve muy especial para mí: me hizo sentir tanto que no quiero separarme de él. En definitiva, este relato del Fantasma de la Ópera ofrece una perspectiva actual sobre la conocida historia -que yo no había leído, pero que conocía-, así como sobre temas tan importantes como la autoestima, la música, la ansiedad y el desarrollo personal que hacen que todo sea especial y simbólico. Sandra me sorprendió, y quiero que siga haciéndolo mucho más.
Terminé este libro hace unas semanas, y no pude escribir la crítica hasta hoy. Necesitaba tiempo para pensar, para escribir la crítica que el libro merece. Un examen debería resaltar tanto las fortalezas como las debilidades del libro, pero créanme si les digo, queridos lectores, que no he encontrado absolutamente nada de lo que quejarme. Es la primera vez que, al leer un libro, siento la necesidad constante de releer las partes que me hicieron llorar, así como de tomar un descanso contra mi voluntad para asimilarlo todo. Me resultaba imposible resaltar o resaltar cosas que me son cercanas, porque cada frase ha despertado miles de emociones en mi mente como lector: que la muerte canta es, en términos de historia, la mejor historia del Fantasma de la Ópera que se ha escrito jamás. En mi caso, leí la obra original de Leroux después del libro. No creo que esté mintiendo o exagerando cuando digo que el propio autor se habría enamorado de la atmósfera, del mundo y de la historia creada por Sandra. La historia, seductora de principio a fin, contiene todos los elementos necesarios del clásico. El corazón y el sentimiento con el que el autor escribió este libro son muy apreciados. Las escenas donde se desarrolla la historia están tan bien dibujadas y descritas que es imposible no teletransportarse a París durante la lectura, el desarrollo de los personajes es tan exquisito que no puedo imaginarme mejor que Sandra para dar luz (incluso en la oscuridad más profunda... te queremos Erik!!!!!!!!) en sus vidas. Es un catálogo de sentimientos, podemos contar una etapa de nuestra vida con cada uno de ellos. Es notable la evolución de la frágil (primera) Christine para convertirse en una mujer con plena confianza en sí misma, personalmente, es el libro que necesitaba en este momento particular de mi vida. Es un trabajo que a todo el mundo, independientemente de su edad, le encantaría. Pero lo recomiendo particularmente, querido lector. A ti, que lees esta revista, que adoras algo en este mundo y que nunca has sentido que has perdido, por tu situación o por la falta de confianza en ti mismo de los demás, la pasión, la fuerza y la motivación que te empujaron a hacer lo que más amas. Desde el fondo de mi corazón, puedo decir: este libro me dio lo que ya pensaba que era imposible. Sandra y Erik, trabajando en equipo, me devolvieron mi ángel de la música, ¡no hay excusa para no darle una oportunidad a esta historia!
Conocí a Sandra hace unos años cuando, debido al destino, empezó a seguirme a Instagram. Yo sabía lo bueno de ella, que era escritora, que conocía a los actores de doblaje de Ladybug y que era una gran fan de El fantasma de la ópera. Pero la cosa se quedó allí. Hasta este año, cuando empecé un "proyecto" que consistía en leer libros de autores, no sabía o no tenía el placer de leer. Y ahí es donde entra en escena esta novela: Deja que la muerte cante. Es muy probable que si buscas una novela de tu juventud o una historia llena de sentimientos y vida, el título te haga retroceder en el tiempo... Muerte y sentimientos en el mismo concepto... ¿Cuándo viste esto? Créeme cuando te digo que es una historia hermosa. ¡Mi madre, cómo Sandra dejó la cinta! La historia es una versión del Fantasma de la Ópera pero cargada de más detalles que te harán repensar tu ranking de libros favoritos. El tema principal es el miedo, la inseguridad y todo lo que afecta a nuestra vida cotidiana. Pero tiene un telón de fondo lleno de amor, salsas y dramas que te hacen devorar las páginas como si fueran pipas. Además, está escrito de una manera muy característica que no sólo hace que toda la historia sea más bella y personal, sino que también consigue transportarte a un mundo maravilloso, similar al nuestro, pero con toda la magia que ella y la novela traen consigo. Los protagonistas son tan realistas que a veces los identificas contigo mismo o con los que te rodean. También tienen una personalidad tan dulce que a veces odias que sólo existan en la novela porque te gustaría que fueran tus amigos, hermanos y hermanas o incluso tu pareja... Si buscas un libro que cuente una historia de amor (tuya y de una pareja) y que vaya más allá del típico romance de la escuela secundaria, aquí está. No te arrepentirás de invertir tus ahorros, tu regalo de cumpleaños o simplemente tu dinero; te lo digo por experiencia, no sólo estoy tomando una preciosa historia de este libro, lleno de música y amor, sino también un autor maravilloso.
No es un secreto que Sandra Andrés Belenguer es una de mis escritoras favoritas. Me enamoré de su primer trabajo: El violín negro, que también tiene una gran relación con El fantasma de la ópera, y desde entonces no he dejado de seguirla y disfrutar de sus otras novelas, como Ex Libris y La noche de tus ojos. Por eso quería leer su nuevo libro: Deja que la Muerte Cante, y vuelve a disfrutar de sus envolventes tramas y su magnífica escritura. Y, debo decir, que la lectura de esta relectura del Fantasma de la Ópera me cautivó *.* y me sedujo a partes iguales, así como la voz de nuestro amado fantasma tratara😉Hablando brevemente de la trama, sólo diré que en esta novela los protagonistas son Christine, una artista que perdió la confianza en sí misma tras la muerte de sus padres y los comentarios de sus familiares, Raoul y Erik, que se dedicarán a crear el caos en la Schola Cantorum, la escuela en la que estudia Christine y con la que está estrechamente vinculada. Las vidas de cada uno de ellos estarán entrelazadas y Christine tendrá que descubrir cuáles son sus verdaderos sentimientos, tanto hacia su ángel de la música como hacia Raoul Dassary, lo primero que debo destacar es la propia historia, ya que la trama reproduce perfectamente la obra de Gaston Leroux. Todo lo que encontramos en esta novela se refleja en Deja cantar a la muerte y, a pesar de la modernización y llegada de Erik, Christine y Raoul a París en el siglo XXI, las escenas, escenas y personajes que aparecen son perfectamente identificables... Para darles algunos ejemplos, les diré que Raoul es uno de los hijos del propietario de un sello discográfico de renombre que tiene mucha influencia en la escena musical (¿podemos imaginar una mejor manera de transformar su personaje y ponerlo al son de la música?), que las catacumbas de París se conviertan en el hogar del fantasma, así como los diferentes niveles de la Ópera Garnier en la obra de Leroux o que en la academia donde estudia Christine, la Schola Cantorum, haya espejos que permitan a Erik observarla, pero también penetrar en su mundo y en el lago subterráneo, por lo que, como se puede ver, Sandra ha bebido directamente de la fuente, pero, al mismo tiempo, le ha dado un sello personal y le ha añadido aspectos que la hacen aún más interesante. Es el caso del mundo de los catafiles (es decir, los que entran en las catacumbas de París a pesar de las prohibiciones) y de los cata-ops (la policía clandestina), que es extremadamente atractivo y existe en la realidad. Además, debo decir que este universo también aparece en The Black Violin y me encantó volver a encontrarlo. Por otro lado, Sandra ha vuelto a situar la acción en París, una ciudad que conoce perfectamente y en la que nos sentimos transportados por la lectura, pero quizás una de las adiciones más exitosas sea la aparición de la madre de Erik en la historia. Mientras que en El fantasma de la ópera sólo se mencionaba para hacernos comprender su infancia y el motivo de su máscara, en Let Death Sing está muy presente porque sigue teniendo un vínculo madre-hijo con él y actúa como tal a pesar del horror que su propia descendencia despierta en él. La infancia del fantasma es, por tanto, totalmente nueva en esta novela y nos hace comprender su dolor y su necesidad de esconderse del mundo. De hecho, los personajes son uno de los puntos fuertes de la novela. Es muy fácil sentirse identificada con Christine, su ingenuidad e inseguridades, su lucha por realizar sus sueños o su desesperación y necesidad de escapar. Sin embargo, también es muy fácil conectarse con Erik. Como dije antes, Sandra lo hizo muy humano y eso nos hace sufrir con él, pero también aspira a lo que quiere. Sandra nos pone en el lugar de los protagonistas de una manera magistral. Incluso podemos entender a Raoul y su necesidad de ser lo que quiere a pesar de haber sido empujado a este mundo de lujo y vacío creado por su abuelo. Una de las cosas que hace que los personajes se adapten tan bien a nosotros es la forma en que Sandra nos muestra su historia. Si bien es cierto que la mayoría de los capítulos son contados por un narrador omnisciente en tercera persona, también hay algunos llamados "Contrapuntos", en los que Christine, Erik y Raoul nos cuentan en primera persona lo que sienten y su debate interior. De hecho, estos capítulos tienen una gran relación con otro de los protagonistas de la historia: la música, ya que el contrapunto es una técnica musical que nos muestra cómo las diferentes voces se conectan entre sí para crear armonía. Así que ahora ves que Sandra no cose de forma inalámbrica 😉. Por último, sólo puedo destacar la pluma y la prosa de au a au.
Esta novela es una relectura de "Le Fantôme de l'Opéra" de Gaston Leroux, con una trama muy parecida a la obra original pero en un contexto mucho más contemporáneo, que nos lleva a París, donde Christine es una joven estudiante de canto y danza en la Schola Cantorum. Creció, apoyada por sus padres que la animaron, en un mundo de ensueño donde todo puede hacerse realidad. Hace cuatro años, se fue a vivir con su abuela materna Valerie, después de perderlos en un accidente automovilístico y desde entonces se siente vacía, triste y ansiosa. Se siente como si lo hubiera perdido todo y, aunque es técnicamente dotada, es incapaz de expresar sus emociones. Por otro lado, tenemos a Erik, un alma atormentada, envuelta en la soledad y la oscuridad, a quien sólo la música le da consuelo. Christine sólo se siente libre cuando ella y un grupo de amigos bajan a las catacumbas de la ciudad. Una noche, durante una visita, ella canta el vals oscuro y esta canción despierta el interior de Erik y Raoul otra degustación joven. Y allí, en las profundidades de la ciudad de París, ambos se enamoran de esta joven cuya alma está herida y quebrantada. A partir de ese momento, Erik tomará a la joven bajo su cuidado, la protegerá y gradualmente restaurará su confianza y seguridad devolviéndole las alas que había perdido. La novela se cuenta en tercera persona, excepto los capítulos que se cuentan en primera persona bajo el título Contrapunto. En ellos aprenderemos más sobre Christine, Erik y Raoul, sus pensamientos y reflexiones, sus dudas, sus sufrimientos? El autor ha construido personajes marcados por un profundo dolor que les impide crecer. Por un lado, nos muestra cómo Christine evolucionará como persona y como artista, adquiriendo una fuerza que no tenía al principio, hasta convertirse en una mujer capaz de luchar por sus sueños. Por otro lado, con Erik, nos muestra todo el dolor y el sufrimiento que ha arrastrado desde la infancia, lo roto que está su corazón y a lo largo del libro veremos que gracias a la joven y al amor que nace entre ellos, se aceptará a sí mismo. Este es el segundo libro que he leído sobre la autora y debo decir que, al igual que el libro anterior "El violín negro", me encantó la historia y la forma en que escribe con tanta delicadeza y cuidado. Con su pluma y su excelente documentación, que muestra una vez más todo el amor y la pasión que la autora siente por París y el mito del fantasma, consigue un excelente escenario, con ligeros matices góticos. Con algunas descripciones de las escenas que nos hacen descubrir su historia y el misterio que los rodea, consigue transportarte dentro de la novela, como si fueras tú quien cruzara las catacumbas, las calles de París, la Ópera Garnier... Sandra André Belenguer nos trae una historia que nos cuenta la pasión por la música y la vida. Es también una historia de superación que nos habla de un amor tan intemporal como eterno que trasciende este mundo, el mundo de los vivos. Dos almas perfectamente complementarias pero destinadas a vivir un amor eterno al mismo tiempo que imposible: Erik es oscuridad, Christine es luz. Es un libro que te alcanza desde la primera página y que te recomiendo leer.
Deja cantar a la muerte de Sandra Andrés Belenguer es una obra que me llevó de principio a fin. La prosa de Andrés Belenguer tiene algo especial que consigue transmitir emociones: esta obra, una relectura del "Fantasma de la Ópera" de Gastón Leroux, nos transporta a la época actual; a un París doble: la superficie y las catacumbas. La historia comienza con una Christine descolorida, ya que hace unos años perdió a sus padres, su gran apoyo para dedicarse a su sueño, a la música. Sin embargo, el protagonista encontrará libertad en los metros de la Ciudad de la Luz. En un momento de relajación, su canto se escucha por todo el laberinto, hasta llegar a un ser escondido detrás de una máscara, repudiado por todos. Este individuo, conmovido por la soledad que emana de la voz, tratará de ayudar a la joven. Los personajes que Sandra Andrés Belenguer construye en esta novela son muy humanos, por lo que será muy fácil empatizar con ellos, comprender sus sentimientos y comportamientos (estén o no de acuerdo con ellos). A lo largo del texto, el enfoque narrativo se desplaza entre los tres protagonistas para cubrir un área amplia y proporcionar al lector un amplio conocimiento de los mismos. En cuanto a la contextualización, los escenarios que aparecen transmiten de forma precisa y sensorial la sensación ambiental, tanto la real del propio lugar como la filtrada por los personajes.El libro tiene una gran intertextualidad y antecedentes no sólo con la obra original, "El Fantasma de la Ópera" -de la cual está impregnada en la construcción narratológica de la trama principal, así como en sentimientos de amor, soledad y sueños- sino también con materiales culturales modernos como la serie, el cine, la música más contemporánea; también se mezcla con la literatura, la música y grandes obras de la historia occidental. Animar al lector a conocer no sólo la historia original en la que se basa, sino también el resto de las historias que componen su "camafeo" en "Deja que la muerte cante" es una obra más que recomendada que es esencial de principio a fin. Realmente lo disfruté.

Información de la editorial

Planeta

Editorial Planeta, el embrión de lo que hoy es el Grupo Planeta, fue fundado en 1945, hace más de sesenta años. Es la editorial de prestigio más influyente del mundo hispanohablante. Cada año convoca el Premio Planeta, el más destacado de todos los certámenes españoles, así como otros premios de gran relevancia literaria.
Sandra Andrés Belenguer